Lencería comestible
Lencería comestible para comerte a besos
Lencería que no está hecha para durar: tangas y pezoneras de oblea con sabor, pensadas para quitarse… con la boca. Un regalo divertido, baratito y con risas garantizadas.
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Lencería comestible
Cómo se usa la lencería comestible
Está hecha de oblea, así que se pone justo antes del momento y sin prisas: no aguanta la humedad ni los tirones. Es más juego que prenda, perfecta para una despedida, un aniversario con humor o para romper el hielo.
Antes de probarla
Revisa los ingredientes si tienes alergias o intolerancias y, después del juego, una ducha: el azúcar y las mucosas no se llevan bien, así que mejor que no se quede donde no debe.
Complétalo
Combínala con otros productos comestibles o con unos aceites de masaje. Y si buscas lencería que sí dure más de cinco minutos, tienes toda nuestra lencería.















